Quién financia la normalización de la extrema derecha en Europa

Entre 2019 y 2023 se movilizaron alrededor de 1.037 millones de euros hacia organizaciones antiaborto, antigénero y grupos vinculados a la extrema derecha europea. Millones de euros invertidos para que la extrema derecha deje de parecer extrema.

La investigación sobre estas redes revela conexiones internacionales con Estados Unidos y una estrategia común: convertir ideas marginales en parte del supuesto sentido común político. Para que sus ideas, antes consideradas inaceptables, se conviertan en “normales” en nuestra conversación. No es una casualidad. Es una estrategia financiada y coordinada por el mundo MAGA de Trump.

España no es una excepción. Las mismas redes que han intentado desestabilizar el Tribunal Supremo de Brasil, que han financiado la ultraderecha en Italia, Hungría o Francia, también operan aquí. Y lo hacen a través del odio, la desinformación y la polarización deliberada.

¿El resultado? Hoy casi uno de cada cuatro europeos dice querer votar a la extrema derecha. Y el 29 de noviembre, España puede convertirse en el termómetro de hasta dónde ha llegado esta ola.

Una red internacional para normalizar ideas extremistas

Durante los últimos años, fundaciones, grupos de presión, organizaciones religiosas y think tanks han compartido recursos, contactos y estrategias para convertir discursos que antes eran marginales en mensajes aparentemente aceptables.

Según el informe The Next Wave, del European Parliamentary Forum, entre 2019 y 2023 se canalizaron alrededor de 1.037 millones de euros hacia organizaciones antiaborto, antigénero y contrarias a los derechos sexuales y reproductivos en Europa. El estudio identifica 275 actores implicados en estas iniciativas.

El informe analiza una amplia red de organizaciones y fuentes de financiación y muestra la dimensión económica de una ofensiva internacional que coincide con muchas de las prioridades ideológicas de la nueva derecha estadounidense.

El objetivo va más allá de una campaña electoral. Se trata de cambiar los límites del debate público y de explotar el miedo, la inseguridad y la división en torno a la inmigración, el aborto, los derechos LGTBI, la identidad o la defensa de una supuesta “familia tradicional”.

Heritage Foundation y el Project 2025

Una de las conexiones más relevantes se encuentra en la Heritage Foundation, el think tank estadounidense que coordinó el Project 2025, la hoja de ruta ultraconservadora elaborada para una eventual Administración Trump.

Una investigación de POLITICO, publicada el 13 de febrero de 2026, reveló que funcionarios del Departamento de Estado pidieron a Heritage una lista de organizaciones europeas afines que pudieran recibir financiación estadounidense.

Heritage reconoció haber propuesto varios nombres. La investigación documentó contactos con grupos de la derecha radical europea, también en España.

En España, el caso de Hazte Oír y CitizenGO permite observar cómo estas redes se proyectan internacionalmente. El informe del EPF Tip of the Iceberg estimó que ambas organizaciones generaron unos 32,8 millones de dólares entre 2009 y 2018. Por su parte, La Vanguardia ha informado de ingresos superiores a 66 millones de euros en 12 años, correspondientes a distintos periodos y entidades.

De Europa a Brasil

La posible utilización de recursos estadounidenses para influir en procesos políticos tampoco se limita a Europa. En Brasil, el fiscal general Jorge Messias pidió abrir una investigación después de que The Guardian informara, el 1 de octubre de 2026, de un plan de la Administración Trump para destinar un millón de dólares a grupos que cuestionaban al Tribunal Supremo brasileño.

La partida aparecía bajo la denominación “Countering lawfare and censorship in Brazil”. El caso plantea preguntas sobre el uso de fondos públicos, la soberanía democrática y los límites de la intervención exterior en los procesos políticos nacionales.

Una estrategia que ya tiene efectos electorales

La influencia de estas redes coincide con el crecimiento electoral de la extrema derecha. Según datos recogidos por The Guardian, más del 23% de los votantes europeos apoya actualmente a partidos de extrema derecha, frente a alrededor del 5% en 1995.

Estos partidos ya forman parte de gobiernos o coaliciones en países como Italia, Finlandia y Croacia, y lideran las encuestas en Francia, Alemania y Austria. Una muestra muy evidente de hasta qué punto estos discursos han dejado de ser marginales.

La respuesta democrática exige más transparencia sobre la financiación de fundaciones, campañas y think tanks, y requiere de medios rigurosos y de una ciudadanía capaz de identificar quién financia los mensajes, qué intereses defiende y cómo se construyen las campañas de miedo y desinformación.

La información, el pensamiento crítico y la participación ciudadana son herramientas esenciales para proteger la democracia europea.

 

 

Fuentes

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