Trump abandona el Acuerdo de París: Europa debe liderar la acción climática

Este martes, hemos sido testigos de una decisión extremadamente preocupante: la administración Trump ha consumado, por segunda vez, la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París. Este acto no es solo un golpe directo contra la acción climática internacional, sino también un nuevo embate contra el orden multilateral. En un momento en que la emergencia climática se agrava y requiere más cooperación que nunca, el negacionismo y el aislacionismo son una amenaza para todos.

La irresponsabilidad del mayor emisor histórico

No podemos obviar la magnitud de esta decisión. Estados Unidos, el mayor responsable histórico del cambio climático con cerca del 20% de las emisiones acumuladas desde 1850, se convierte en el único país del mundo que abandona el Acuerdo de París. Con unas emisiones per cápita que se encuentran entre las más altas del planeta, su retirada es un acto de profunda irresponsabilidad que ignora la ciencia y el futuro de las próximas generaciones.

El Acuerdo de París, adoptado en 2015, es la hoja de ruta global para evitar los impactos más devastadores del cambio climático, teniendo como objetivo limitar el aumento de la temperatura global en este siglo a 2 °C, preferiblemente a 1,5 ° grados, en comparación con los niveles preindustriales. Es un pacto basado en la ciencia y la cooperación, firmado por 197 países y ratificado por 194. La salida de EE.UU. es una traición a ese espíritu de colaboración.

Un ataque frontal al multilateralismo

La retirada del Acuerdo de París no es un hecho aislado. Se enmarca en un ataque más amplio al multilateralismo por parte de la administración Trump, que también ha anunciado su salida de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC) y acaba de oficializar también su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este patrón de desmantelamiento de las instituciones globales nos debilita a todos y nos deja más expuestos a las crisis globales.

Europa: esperanza y ambición

Mientras Trump defiende un obsoleto dominio energético basado en el petróleo y el gas, el resto del mundo avanza en la dirección correcta. El crecimiento de las energías renovables es imparable, y gigantes como China se comprometen por primera vez a reducir sus emisiones. Nosotros, en la Unión Europea, hemos establecido un objetivo de reducción de entre el 66% y el 72% para 2035.

La retirada de Estados Unidos no debe desanimarnos, sino reforzar nuestra determinación. Ahora más que nunca, Europa debe asumir el liderazgo global en la lucha contra el cambio climático. Debemos mantener nuestra ambición, defender el multilateralismo y acelerar una agenda climática basada en la justicia social, la responsabilidad histórica y la solidaridad global. Es nuestro deber y nuestra oportunidad para construir un futuro más sostenible y justo para todos.