Tras 16 años en el poder, el primer ministro de ultraderecha Viktor Orbán ha sido derrotado en las urnas. Su gobierno, que convirtió a Hungría en un régimen “iliberal”, actuó durante demasiado tiempo como el caballo de Troya de Vladímir Putin y Donald Trump en el seno de la Unión Europea. Hoy podemos decir que la victoria de la oposición marca un punto de inflexión histórico no solo para Hungría, sino para toda Europa.
¿Quién era realmente Viktor Orbán y por qué es tan importante que haya perdido estas elecciones? Durante los últimos años, Orbán y su gobierno se erigieron como el mayor aliado de Netanyahu, Trump y Putin en el entramado de poder europeo. De hecho, como miembro del Consejo Europeo, se alineó sistemáticamente con ellos y sus intereses, actuando en contra de la soberanía europea y secuestrando decisiones clave para nuestro futuro, como el bloqueo constante a las ayudas a Ucrania.
Una victoria histórica para desmontar el autoritarismo
El conservador Péter Magyar y su partido Tisza han arrasado en las elecciones, logrando una mayoría parlamentaria de dos tercios (138 escaños frente a los 55 de Fidesz). Esta supermayoría es fundamental, ya que otorga al nuevo gobierno el poder necesario para revertir 16 años de retrocesos democráticos y desmontar el enorme entramado clientelista y corrupto creado por Orbán.
Con este mandato claro de las urnas, el nuevo gobierno tiene la capacidad y la responsabilidad de restaurar la independencia judicial, proteger la prensa libre y eliminar las leyes que discriminan al colectivo LGTBI+. Es el momento de desmantelar el sistema “iliberal” y devolver a Hungría a la senda de los valores democráticos europeos.
Un alivio para Bruselas y un golpe geopolítico
La derrota de Orbán representa un revés geopolítico enorme para las fuerzas reaccionarias a nivel global. Donald Trump pierde a su principal modelo europeo de régimen autoritario, y Vladímir Putin se queda sin su aliado más fiel dentro de la Unión Europea.
En Bruselas se acaba el veto constante a las políticas que requieren unanimidad y el bloqueo sistemático a las ayudas a Ucrania. Los líderes europeos celebramos la oportunidad de que Hungría deje de paralizar las decisiones del Consejo Europeo. Como siempre recuerdo, cualquier elección nacional es también una elección europea, porque en ellas escogemos a quien ocupará una silla en el Consejo Europeo.
El futuro de Europa: el autoritarismo no es irreversible
Las elecciones en Hungría nos han dejado una lección vital: el autoritarismo no es irreversible. La división entre el modelo autoritario que representaba Orbán y el consenso democrático y proeuropeo de la oposición se ha resuelto a favor de la democracia.
La victoria de Magyar no solo cambia el rumbo de su país, sino que fortalece la estabilidad de toda la Unión Europea frente a la extrema derecha global. Hoy, Europa es un poco más fuerte, más unida y más democrática.



